"La casa del descaro"
Parece mentira que este "Delirium", octavo disco de los italianos, sea el "nada nuevo bajo el Sol quinta parte" debido a su tozudo apego a las bases new metaleras que adoptaron desde aquel infame 2006. Y si con el anterior "Broken Crown Halo" (2014) demostraron tocar fondo con el colmo de la propuesta, con este "Delirium" redoblan la apuesta y vuelven a caer unos metros más abajo en un pozo sin fondo. Ahora no solo tenemos a Andrea ferro imitando de manera grotesca a Nick Holmes (Paradise Lost) en su etapa decadente sino que también se presenta como un Chester Benington (Linkin Park) pasado de traumas adolescentes con entonaciones gritadas queriendo darle agresividad a canciones huecas que nacieron muertas con una Cristina Scabbia aún abatida por sus problemas personales e incapaz de sobresalir dentro del ambiente negativo del disco. Fantochadas sin vida ultra repetitivas en bases y estructuras como la inicial "The House of Shame", la horrible canción titulo, las frías e insulsas maquinas que adornan a "You Love Me Cause I Hate You" con Cristina Scabbia cantando en un inexplicable tono nasal propio de Rihanna (¡!) y que tan solo "Downfall" traiga el recuerdo del Lacuna Coil de sus inicios entre tanto robo a Korn y Evanescence como "Ghost in the Mist" (que haría que John Carpenter se pegue un tiro en las pelotas) o la final ultima radio es realmente muy poco para aquella banda que sorprendió a todos a fines de los ’90.
Tal vez crean que disfruto ensañándome y arremetiendo contra la banda cuando no es así, me encantaría poder escribir que por fin editan material decente y a la altura de su historia; pero para que les mentiría si después ustedes solitos se darían cuenta!
Lacuna Coil aún insiste con la copia descarada de una escena ya muerta cuyos referentes (Korn, Limp Bizkit, Linkin Park) llenan recintos mas por inercia de ver un artista internacional que por presentes artísticos.
Estas a tu cuenta y riesgo, como siempre. Yo con Lacuna Coil ya perdí la paciencia.
Calificación: 5.0/10
Realizado por Christian Darchez.-



