Primero que nada, podemos establecer este disco como la respuesta de Staropoli (GRAN tecladista y compositor) a lo nuevo de Luca Turilli’s Rhapsody, la banda del previo guitarrista de la banda. Si bien lo de Luca es más Power con toques propios, lo de ROF levanta en vuelo prácticamente recto.
Luego de años de contarnos historias épicas y longevas, para el término de la última, Luca Turilli se iría de la banda llevándose al excelente bajista Patrice Guers, mientras que Staropoli mantenía a su fiel cantante Fabio Leone, y tras los parches, Alex Holzwarth, que trajo a su hermano a las 4 cuerdas. El inicio de una nueva saga comienza con esta placa pautando que hay Rhapsody para rato.
Con respecto a quien reemplazaría a tan temible posición abandonada, el tecladista en un principio había elegido a Tom Hess, que luego al parecer se iría por discusiones filosóficas con el líder de la agrupación (en mi opinión, si uno sale a pasar vergüenza destrozando temas como “Unholy Warcry”, no hay mucha filosofía que esa). Para todo esto, Roberto De Micheli (Sinestesia, Steel Crown) se calzaría la viola al hombro y llevaría a una victoria más segura a estos guerreros. Este último posee un estilo conciso, sin parecerse a Luca, con bajo vuelo y sin destellos de guitarrista ególatra.
A pesar de todos los contratiempos y etcéteras que se le puedan dar, los tanos sacarían de su forja “Dark Wings of Steel” con el sonido característico que uno reconocería a leguas, algún que otro recurso de un abanico de composiciones infinitas, pero siempre sin alejarse del metal sinfónico que los acunó y los vio crecer. Para tener en cuenta en esta placa, es el uso plagado de riffs más que el machaque incesante, siendo los primeros, bastante oscuros a medio tiempo.
De las 10 batallas musicales que nos brinda “Dark Wings…”, algunos temas surgen interesantes y otros quedan un poco de relleno. A continuación daremos la descripción de cada pieza que conforma las oscuras alas de acero.
Con una intro sinfónica y de ópera “Vis Divina” nos ambienta con órganos y coros que apoyarán a Fabio en la mayor parte de la travesía.
Algo riffero viene “Rising From Tragic Flames”, pero para agrado de los vieja escuela, el machaque monocuerda llena los parlantes junto con el coro de voces épicas típico del conjunto. Con un solo que se espera para evaluar las habilidades del nuevo integrante en la guitarra, estos nos deleitan y no nos defraudan.
“Angel of Light”, plato fuerte (y melancólico) del disco. Riff de viola junto con una ambientación a la par nos deja parados en un pasaje tranquilo. Muchas vocalizaciones son usadas para esta canción, tal como ya hemos visto a veces a Lione un poco más áspero o junto a otras voces. Staropoli mientras tanto nos llena de sentimientos con esas teclas que solo él sabe amansar.
Da comienzo “Tears of Pain” y ya lo básico e hipnótico de la composición te hará mover la cabeza de un lado a otro. Medios tiempos y estrofas adornadas con voces multitudinarias conforman el espectáculo de los italianos. Un final a toda garganta nos guía a…
…”Fly To Crystal Skies” y, como si fuera poco, ROF nos da más de su ecuación ya vista. El trasfondo es llevadero, o sea, si estos músicos nos quieren hacer volar por cielos de cristal, lo logran sin esfuerzo. ¿Qué más decir? Excelentes solos de los responsables del sonido más apreciable de la banda.
Para “My Sacrifice”, el grupo nos baja un cambio y saca a relucir a su nuevo bajista (que si bien no le llega ni a los pies al viejo en mi humilde opinión) que puede que este tenga las alas de acero emitiendo su sonido desde el instrumento. Algún que otro verso en la lengua natal, la composición nos termina de emocionar repitiendo la fórmula de los solos.
Volviendo a subir el nivel de machaque, arranca “Silver Lake of Tears” con ambientaciones dignas de entrever. De Micheli (no el jugador) saca a relucir sus habilidades haciendo ver fácil eso que no lo es. Esta melodía bastante explosiva nos deja de nuevo en el umbral de los sentimientos con…
…el últimamente acostumbrado tema versionado en italiano ”Custode di Pace” y el custodio de la paz no deja, tal cual dice su nombre, una sinfonía pacífica y relajante.
Nuevamente moviendo los pelos, sigue “A Tale Of Magic”. Para esta altura del álbum nos vamos dando cuenta que tanto los tiempos marcados por los parches son más lentos que lo que nos tenía acostumbrados la rapsodia de fuego, pero siguiendo la temática del power los solos brillan por su presencia.
El tema homónimo, posiblemente nos acerca lo más posible a la no tan vieja escuela de los tanos, con sus riffs cacofónicos en el medio de los versos y los coros impecables que asisten a la voz principal. Para un final hermoso todo se vuelve bien power sinfónico y todos contentos.
Con “Sad Mystic Moon”, el clan armoniza a la perfección un ambiente de aventura épica en sus comienzos, dejarnos por la mitad con un sentimiento de nostalgia y despedirse finalmente hasta vaya a saber uno cuando.
Ahora, dejando de lado la objetividad, mis pensamientos acerca de lo último de esta banda que vengo escuchando hace años, es que el disco nunca termina de arrancar del todo. Si bien era esperado la vuelta al estudio de Rhapsody sin Luca con el fin de saber si cada parte de la anterior banda podía tener éxito sin la otra, más inclinado me siento a decir que el guitarrista era imprescindible para la agrupación. Sonido que supo ser denominado alguna vez como Power Hollywood Symphonic Metal, ahora solo es sinfónico y algo de power. No digo que los nuevos integrantes sean de poca monta ni nada, solamente que algo falta. Siendo análogo a su temática, Turilli era el dragon que más alimentaba el fuego, pero con él, sendas llamas se han ido (¿para no volver?).
Así doy por concluida esta aventura de rasgos épicos pero que no trajo tanta emoción al oyente. No tomen mi palabra por ley y escuchen por ustedes mismos. Gracias por leer. \m/
Calificación: 7.0/10
Por JosMor.-



