viernes, 15 de noviembre de 2013

[REVIEW] Tarja - Colours In The Dark (2013)


¿Qué podemos decir de una de las grandes divas del Metal Sinfónico, que ya no se haya dicho? ¿Qué hace ya 6 años de su debut solista? ¿Qué está casada con un argentino? ¿Qué hace poco sacó una canción con otra vocalista a quien no tiene nada que envidiarle? Y como no, automáticamente la mente asocia Tarja con Nightwish, no importa la cantidad de años pasados de esa separación algo turbia. Hoy podemos decir que estamos en presencia de una finesa muy activa, editando bastante material en estos últimos años (EP’s, LP’s, DVD’s, etc).

Colours in the Dark” de TARJA continúa luego de “What Lies Beneath” (2010), con casi el mismo cuidado musical y con un personal e invitados dignos de renombre. En esta entrega la soprano sigue contando con la (enorme) presencia de Mike Terrana (Rage…e incontables proyectos), así también con el cada vez más ocupado Julián Barrett (Lorihen, Barilari, Asspera). Por la parte de los asociados, tenemos músicos de Vacuum, o Poets of The Fall, hasta la participación del compositor James Dooley, responsable de bandas de sonido como las de la saga de Piratas del Caribe. Esto último nos da la pauta que, como a Turunen le gusta, los ambientes cinematográficos levantan la mano cuando los nombramos.

Si del sonido del disco hablamos, seguimos teniendo esos reflejos de Heavy y Rock junto a los instrumentos creadores de la atmósfera que a los fans del género tanto les gustan. Esos tintes de violonchelo, el típico piano/teclado o armónica de cristal son los que definen el sonido particular de Tarja, sin olvidar esa voz (en mi opinión) única que puede generar una gran cantidad de afectos.

Ahora, si vemos el setlist del albúm, tenemos 10 canciones por escuchar, de una duración un tanto larga:

El primer sencillo es “Victim Of Ritual” y es de esas composiciones de Heavy metal bombástico sostenido con riffs genéricos que nos lleva al punto de un gusano de oreja (earworm) yendo por la calle y recordando ese “RRRRitual”. Un tema pegadizo y la vocalización altísima de la finlandesa, hace de este comienzo, uno de gran magnitud.

De lejos escuchamos una hermosa voz que nos introduce “500 Letters” en una instrumentalización sentimental con riffs graves que nos recuerda a los viejos tiempos en esa banda que trataré de no hacer mucha más mención que la necesaria. Los estribillos desplegados por la magnífica voz se enlazan con la melodía y nos transportan a…

...un viaje alucinógeno de nombre “Lucid Dreamer”. Podríamos cerrar los ojos y tomar el “cambio de ritmo” como una proyección astral de la mente, como si fuéramos un soñador lúcido. Otro dato aparte es que la hija de Tarja (Naomi Cabuli Turunen) participa de la canción, y creo que ni ella se enteró. Si bien “Lucid..” es aceptable, ya no tiene el mismo nivel que su 2 anteriores.

Never Enough” es una de esas con estribillos simples pero efectivos. Quizás no haya tanta soltura en la composición pero la cantante parece conforme esta dirección. Tenemos un plus en este sencillo, y es su capacidad para romper parlantes en ese final saturado y espeso.

La bienvenida a su viaje místico dada por la señorita en cuestión cae un poco tarde, ya que para esta altura estamos inmersos casi en la mitad del disco. Esta balada no posee la particularidad del riff grave del cual venía haciendo uso, sino de una ambientación tranquila y calmante. “Mystique Voyage” tiene unos leves roces con algo de pop, posiblemente algo con lo que la autora juega de tanto en tanto.

El cover “Darkness” suena un poco más vivo que la versión, llamémosla oscura, de Pedro Gabriel. Esto podemos asociarlo a que Tarja, queriendo inculcar sus mentados colores, logra una tonada un poco débil, pero cumple.

La extensa “Deliverance” provee esos escenarios cinematográficos y ya Turunen vuelve a sus tesituras normales, elevando el nivel del disco, tirando un poco más lo que venía haciéndose tedioso. Un himno digno de sentimentalismos, abre paso a uno de los platos fuertes del repertorio.

Con la ayuda del ex guitarrista de In Flames, Jesper Strömblad, la composición de “Neverlight” es la que más groove aporta. Hay intensidad, ritmo y estilo para tirar para arriba. Las violas suenan bien duras mientras Terrana, ese animalito detrás de los tones, pega con su fuerza característica. Una joyita de sinfónico + metal.

Ahora, después de la tormenta, viene la calma con “Until Silence”. Algo así como un "Sleeping Sun" sin mucha fuerza y con juegos de teclado algo sosos. Mucho más no puedo decir de esta balada, más que la soprano sigue con su performance de manera brillante.

Llegamos al final del trabajo con “Medusa”, acompañada de las cuerdas vocales de Justin Furstenfeld (Blue October). Esta nos empaña con un aura de misterio, en medio de unos rasgueos de viola lo suficientemente gancheros para que este fin de época en el estudio (por ahora) de la finesa nos de la pauta que, supongo, seguirá en el trayecto de lo sinfónico acurrucado con el Rock no tan pesado.

Para terminar de envolver todo, tengo que darle la batuta a mi corazón y decir que, aunque no sea fan del género, es un buen disco, con algunos altos y bajos. Tarja aprueba conformando a los seguidores más aguerridos, pero no esforzándose en resaltar esos colores que tanto titulan su proyecto, osea siguiendo el mapa de estructuras ya conocidas.

¿Qué puedo decir yo de una gran mujer que ha aportado muchísimo a la escena del Symphonic Metal? Solamente puedo ver su tapa de disco, y acercarme a la idea de que la vida tiene una gran gama de colores y si bien la oscuridad los puede llegar a absorber a todos, en este momento, yo solo veo gris.

Calificación: 7.5/10

Por JosMor