domingo, 10 de marzo de 2013
[REVIEW] Helloween - Straight Out of Hell (2013)
Apenas un par de años desde el anterior disco redondo de la banda ("7th Sinners"), nos llega la nueva entrega de los teutones en un álbum con el que mantienen el sonido y producción de su predecesor, pero con multitud de guiños a los primeros años de Deris. A estas alturas, no creo que haya que presentar a una banda con 30 años a sus espaldas y de las más conocidas del sector.
Cierto es que la entrada del grupo en el nuevo milenio ha venido seguida de cambios (nuevamente) en sus filas, pero parece que desde "Keepers of the Seven Keys: The Legacy", se han acoplado perfectamente, manteniéndose estables hasta el presente.
En este "Straight Out of Hell" se han alejado de la oscuridad que nos traían en "7th Sinners" y recuperan más las melodías de discos como "Master of the Rings", "Time of the Oath" e incluso "Better than Raw" en algunos temas.
El disco se abre con "Nabatea", un tema que ya nos presentaron con su correspondiente videoclip (en versión reducida) y unos cambios de ritmos muy diferenciados, con un Deris como en sus mejores años, sobre todo en la parte del estribillo, siendo ésta sin duda una de las partes más melódicas que encontraremos en el disco. Resulta llamativo el teclado con su rollo árabe, seguramente debido al homenaje a Jordania (antiguamente Nabatea).
Le sigue "World of War", donde el señor Gerstner nos deja un riff de lo más agresivo para iniciar el tema de igual forma, bajando el pistón nuevamente en su estribillo, que pasa de la agresividad a la aceleración en un estribillo marca de la casa y un solo que será de lo mejor que escucharemos.
"Live Now!" es un tema que se presenta para el directo como fijo en el set de la gira, a pesar de alejarse del ritmo estándar al que la banda nos tiene acostumbrados, con unos coros un tanto inusuales para acompañar a Deris. En lo personal, no me parece nada del otro mundo, tema corto y rápido, pero un tanto descafeinado.
Vuelta a las guitarras dobladas con "Far From the Stars", donde bajan un poco el ritmo sin perder intensidad, un tema que podría entrar perfectamente en "Gambling with the Devil" por sus similitudes (¿será uno de los temas que en su día sobraron para el álbum?).
Llegamos al primer tercio del álbum con uno de los que posiblemente sea uno de los mejores temas del disco: "Burning Sun", donde los galones se los lleva sin duda un Deris que para muchos estaba acabado, jugando con unos tonos que hacía tiempo abandonó, demostrando que aún hay mucho que hacer. Tema con una estructura muy melódica, y que supondrá un reto para el directo.
Nos llega "Waiting for the Thunder", dónde nos muestran lo que podría ser la sustituta de "If I Could Fly". Un medio tiempo para relajar un poco el álbum, con unos arreglos de teclado que juegan su papel de manera perfecta. Un tema que baja el ritmo acelerado que lleva el disco, pero a su vez, no resulta lento en absoluto.
Desempolvamos las acústicas para la balada "Hold Me in Your Arms", y dejamos que los arreglos de cuerda y el piano acompañen encantados de la vida. Personalmente, desde el "Don’t Stop Being Crazy" del "Rabbit Don’t Come Easy" (curiosamente de lo mejor de ese álbum), no nos encontrábamos con una pieza del estilo, una balada que seguro supondrá el momento de “descanso” para los directos de la gira.
"Wanna be God", es un tema que directamente sobra. En mitad del disco, sin gancho ni fuerza, carente de todo sentido. Un punto negativo para la banda, que cortan el buen disco que nos estaban ofreciendo.
Seguida llega el tema-título del álbum, "Straight Out of Hell", y parece que se nos olvidan los dos minutos insulsos anteriores. El sello de la banda impregnado en los cuatro minutos y medio que dura el tema. Power metal, con mayúsculas. Perfecto para recuperar el buen ritmo que nos ofrecen en su última entrega.
¿Recuerdan el "Time of the Oath"? Pues "Asshole" sí. Un tema libertino y de macarreo como en su día el "Anything My Mamma Don’t Like", aunque con menor ritmo de fiesta. Un buen tema, que no será para el directo, pero no sobra en el compacto.
En "Years" con un inicio machacón, guitarras afiladas y un bajo acompasando a una ametralladora por batería para entrar en una suave melodía vocal. Un tema que entremezcla velocidad, medio tiempo y como no, un puente con un colchón de teclado que hace que el disco no decaiga tras 45 minutos.
Unos Helloween más oscuros se nos presentan en "Make Fire Catch the Fly", con un inicio de bajo y unas estrofas que pueden recordar a "Born on Judgement Day". Riffs acelerados y un Deris que nos muestra unos agudos en el estribillo, de menos a más.
Una voz de mujer nos adentra en "Church Breaks Down" y a pesar del buen inicio de tema, a medida que avanza, se hace un tanto pesado y repetitivo, sin embargo, nos encontramos con un gran juego de guitarras de manos de Weikath y Gerstner, siendo el pasaje central lo más destacable de la canción.
Un machacón y pesado riff abre el primero de los dos bonus que nos trae este disco, siendo "Another Shot of Life" de manos del señor Grosskopf la que nos vuelve a dejar con ganas de más, encontrándonos a continuación una versión Hammond de "Burning Sun" (homenaje a Jon Lord) es la encargada de cerrar el disco, salvo en su edición japonesa, que nos encontramos con "No Eternity", un tema netamente power, que recuerda en su estribillo a aquellos Stratovarius y su "Eagleheart". Sin duda, un buen final para los nipones.
¿Conclusión? Muy buen disco de los germanos, pero demasiado extenso, 75 minutos en su versión completa. Quizá la versión Hammond y un par de temas menos harían de él un disco más compacto y perfecto, pero es de agradecer que al menos, sea más buen hacer que relleno lo que nos ofrecen nuevamente. Para el que escribe, lo mejor que han hecho desde "The Dark Ride".
Las calabazas vuelven a la carga con un disco que esta vez, seguro se encargaran de presentar en directo de verdad.
Calificación: 8.0/10
Por Raúl Aguilera



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