domingo, 18 de noviembre de 2012

[REVIEW] The Ordeal - Descent From Hell (2012)


Segundo trabajo de THE ORDEAL, banda proveniente de Hannover (Alemania) que ya se diera a conocer con su álbum "King of Pain" en 2004. Muchos años para un nuevo lanzamiento y gira (con su primer disco fueron teloneros de la gira de Rage por aquel entonces). Este nuevo álbum con 11 cortes ha estado bajo la producción de Kai Reuter y masterizado por Michael Wagener (QUEEN, ACCEPT, OZZY OSBOURNE, etc).

Nos encontramos con "Descent From Hell" ante un disco de Power Metal con tintes hardrockeros, saliéndose un poco del estereotipo estándar que siempre hemos tenido de lo que es el Power. Destaca la voz, donde nos encontraremos similitudes a Tobbias Samet en algún que otro agudo, por poner algún ejemplo, algo que no deja de ser más bien anecdótico, ya que por suerte, tiene su propia personalidad, lo cual se agradece.

El disco abre con el tema que da título al álbum, 'Descent from Hell' donde unas voces nos adentran poco a poco en la canción, que se inicia con un golpe de batería y una guitarra con un riff rápido. Un tema compactado donde nos sorprende un parón seco para hacer una estrofa sin ningún instrumento, justo antes del solo de guitarra, llevándonos nuevamente al estribillo y terminando éste.

'Black Rain' es una de las canciones más netamente power del disco, pero ojo, con eso no estamos diciendo añejo ni estándar. Un inicio que bien podríamos pensar que escuchamos a aquellos Gamma Ray del “Somewhere Out in Space” (al igual que podríamos pensar a mitad de este). Destacables los coros en el estribillo, donde realmente gana enteros, puente y estribillo, quedándose el resto de la canción un poco por debajo del nivel de éstos.

Muy pronto, quizá demasiado para mi gusto, nos encontramos la balada del álbum. 'Dragon Tears', totalmente acústica, con una muy buena melodía, envolvente, hasta el punto de terminar y no caer en la cuenta que estás empezando prácticamente a escuchar el disco. Personalmente, uno de los mejores temas de este trabajo, saliéndose por completo de la tónica. En esta canción, quizá haya fragmentos en los que algún seguidor de los primeros Edguy le encuentre similitud, tanto en voz como en lo que es la pista en sí.

Para no llevarnos a un gran contraste, nos adentran poco a poco en un medio tiempo como es 'Here Comes the Flood', una gran versión del tema de Peter Gabriel incluida en el primer trabajo de éste, sin título, pero conocido como “Car” por la portada de éste, muy bien llevada a su propio terreno, pero sin perder su esencia original.

Con 'Cyber Cross' nos encontramos una canción extraña y quizá un tanto difícil de digerir. No termina de tener ese toque para engancharte o llamarte la atención, carente de un ritmo definido y con un estribillo flojo a la par que repetitivo.

Volvemos a escuchar una guitarra acústica, ahora en 'Second Sun', pero esta vez nos engañan, puesto que es solo a modo de introducción. El tema más largo del álbum (7:27), se aleja desde luego de lo que nos han ido ofreciendo, siendo más pausados y con una batería que no deja de marcar el ritmo en todo momento. Una canción que podríamos decir que tiene todos los ingredientes para eso que se denomina “épico”. Muy bien trabajado, orquestaciones incluidas, haciéndonos que termine como quien escucha una canción de 3 minutos.

Pasando el ecuador del álbum, nos vamos nuevamente a un tema directo. 'The Innocent', donde por primera vez sobresale (gracias!) ese bajo que no se encuentra muy presente en la mayor parte del disco. Como viene siendo normal en este estilo, es imposible no buscarle parecido a alguna canción, y en este por la pegada y sonido de la batería y los coros en el estribillo, no nos vamos precisamente lejos, un 'Leaving Hell' de aquel “Land of the Free Part II” de Gamma Ray.

'Dance with the Devil', con una especie de batalla entre coros y voz, un tema un tanto simple, con un cambio de ritmo para desembocar nuevamente en un punteo que termina mezclándose en su final con el riff de todo el track.

Ritmo pausado, riff de guitarra y bajo acompasados por la pegada a la batería. Unas buenas armonías y detalles envuelven 'Letter of Time', haciendose pegadizo por extraño que nos parezca al oírlo. Otro de las canciones más extensas del disco, donde han sabido usar bien las pausas instrumentales y donde cada uno de los componentes tiene su (aunque breve) momento de exhibición.

Con 'Sinner’s Addiction' nos damos cuenta que lo de esta gente y sus coros puede llegar a ser un gran problema para el directo. Si bien en el disco no desentonan, no me parece que puedan llevarse de la misma forma sobre un escenario. Nos encontramos nuevamente una especie de diálogo entre la parte de coros y la voz principal. Vuelven a aparecer los teclados, pero por desgracia, no dicen gran cosa, más bien queda como una nota para el tema, que vuelve a encontrarse falto de garra.

Y tras todo esto, nos vamos al final del álbum con 'Hellsgate'. Inicio lento, tranquilo, con unas guitarras limpias y unas líneas de bajo dibujando la melodía, una pista que va subiendo la intensidad poco a poco, no siendo hasta pasada la primera mitad del mismo cuando termina de explotar con un ritmo frenético, que vuelven a pausar para marcar un tempo distinto y dejarnos con la boca abierta con ese final tan… sinsentido, extraño, da igual como lo llames, pero desde luego, no es lo que te esperas que vayan a hacer.

Nos encontramos con un álbum un tanto irregular, con algunos altibajos que hacen perder la atención en determinados momentos. Puede ser algo personal, pero resulta curioso la similitud que se le encuentra a diversos temas de Gamma Ray, lo cual me parece que a día de hoy no resulta beneficioso si las canciones nuevas nos recuerdan tanto a temas que tienen cerca de 15 años ya. Un disco entretenido, con destellos y buenas canciones, pero que no será uno de los mejores del año.

Calificación: 6.5/10

Por Raúl Aguilera